En ALTO elegimos trabajar con café boliviano porque creemos que el café es mucho más que una bebida y estamos convencidos que el origen importa.

Detrás de cada cosecha hay una familia, una comunidad, una geografía, un clima y una manera de hacer las cosas. Nuestro café llega desde Bolivia junto a Lata16 Lab, un proyecto que comparte esa misma mirada: cuidar el trabajo desde el cultivo hasta la taza, acompañando a pequeños productores y promoviendo relaciones basadas en el comercio justo.

Nos interesa que cada café conserve la identidad del lugar del que viene. Que en cada taza haya algo más que buen sabor: que también exista una historia, un paisaje y el reconocimiento hacia las personas que lo hicieron posible.

Quizás por eso hablamos tanto de café. Porque para nosotros no es una moda ni un lujo. Es una cultura que vale la pena conocer y compartir.

En ALTO nos tomamos el café muy en serio, pero siempre con una sonrisa.